Carta a un amor inexistente

por AI

Nos conocimos en una situación totalmente fortuita. Aunque conscientemente no esperaba a conocer nadie así ahí, eras todo lo que estaba esperando, o mejor dicho, creí que lo eras. Realmente no se que pasó, tal vez una combinación de mi ya acumulada necesidad de cariño junto la ilusión de la imagen que escogiste proyectar, una imagen de alguien que resonaba en mi, alguien que me podría entender. Alguien que yo podia querer.

Es fácil para mi encariñarme, realmente fácil cuando los botones adecuados son presionados. Esa combinación de inocencia ante el mundo, el hambre del saber, eclécticos pero sofisticados gustos culturales, un rechazo el dogma por si mismo, pero un aprecio a la manera clásica, un rostro engañosamente amigable, usualmente adornado con sonrisas, ojos amables, curvas moderadas pero en los lugares correctos, y para rematar, melodiosas carcajadas. Bueno, que mas me quedaba pedir.

Sabes que hubiéramos sido felices, al menos eso creí con la imagen que construí de ti. Una imagen que claro, talle de mi, y pensé te encajaba. Una infatigable obsesión por la verdad, un deseo por mantener las cosas sencillas, un amor sin dejar nada atrás, estar poseída por tanto lujuria como atracción platónica y saber disfrutar de esa lucha dialéctica entre ambas.

Ahora se que probablemente no funcionaria, no solo no eres más que una extraña que nunca conocí, más que por muy cortas caricias. Alguien de quien apenas di un vistazo a través de las ventanas del teatro que presentas, no se si ante todos, no se si solo ante mi. Alguien de quien me duele no saber quien es, mas no me queda opción que asumir que no es lo que creí.

No se si no presente mucho que ofrecer. La virtud de la honestidad esta gravemente devaluada, pero te ofrecía honestidad en intenciones y actos. Una constante fascinación por tu cuerpo y mente, prometiendo nada mas que excitarlos ambos a lo mas de mi capacidad. Bueno, ¿acaso queda algo más por ofrecer?

Durante uno de tus varios y prolongados silencios pensé en cuanto tiempo te tardarías en quebrarme. Porque esperaba que fuera tan solo una prueba, una forma enferma de esperar que te confirmara lo que yo ya sabia dentro de mi. Una donde luego de sufrir, te dabas cuenta del valor de ese amor que yo te estaba ofreciendo, más eras tímida para reciprocar. Nada mas que otra de mis enfermas fantasías, otra mas de esas donde al fin alguien que me correspondiera a esa clase de amor que no suele darse tan a la ligera.

Al principio estaba no menos que absorbido, anonadado e iluso, al llegar el abandono y la decepción, abrió paso la desesperación de saber si había hecho las cosas bien. Luego me rompiste. Cayó el velo y no quedó nada mas que tus palabras, ahora frías.

No te deseo mal, pero tampoco te deseo bien, lo único que me queda desear es no desearte. No desearte y así al menos dejar morir la ilusión que aún se podía amar sin dejar nada atrás.

Adiós.

Tu mas sincero servidor,
yo.

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